Influencia de los conflictos sociales, políticos y climatológicos, en la arquitectura, el urbanismo y la forma de vida

sábado, 19 de marzo de 2011

MINAMISANRIKU, EL PUEBLO QUE DESAPARECIÓ BAJO EL MAR.



Durante generaciones, el mar era la sangre vital de este pintoresco pueblo de pescadores convertido en “joya del turismo” en las últimas décadas y desaparecido bajo el mar en los últimos días.
Paradójicamente Minamisanriku  vivía del mar, y murió bajo él.
La ciudad en el distrito de Motoyoshi, prefectura de Miyagi, ha sido borrada del mapa, no tenía ninguna posibilidad cuando el pasado viernes fue arrollada por el tsunami gigante que originó el terremoto de 8,9 grados de magnitud cuyo epicentro se localizaba a solo 80 Km de ella.

La nueva Minamisanriku (南三陸町 provenia de unión de dos ciudades: Shizugawa y Utatsu. La región, compuesta principalmente por pueblos de pescadores y famosa por su museo de fósiles y sus ostras baratas, se convirtió en un importante destino turístico con deliciosas playas e instalaciones de buceo y camping.
El golpe del mar fue directo, rápido y devastador. Desde la distancia es difícil imaginar el último segundo, el último pulso de vida de la ciudad, coches circulando por sus calles, hospitales en funcionamiento (unas 200 personas fueron rescatadas desde su azotea) o un tren repleto de pasajeros que hoy se encuentra enterrado bajo el lodo.
Hace tan sólo unas horas, el Hotel Kanyo unos de los referentes turísticos de Japón, divulgaba su campaña publicitaria describiendo a Minamisanriku como “una ciudad pintoresca con cielos azules y radiante sol, cuyos habitantes presumen de una vida natural…”
Solo unos cuantos edificios, entre los que se encuentra el hospital pudieron mantenerse en pie en la catástrofe que en estos momentos se cifra en 9.500 desaparecidos de un total de 17.000 habitantes de la ciudad.
La última semana, los barcos de pesca se balanceaban en el puerto, ahora es imposible decir dónde empieza el mar y termina la tierra.
En primera línea de la costa, donde con mayor brutalidad golpeó el tsunami, parece erguirse lo que fue la biblioteca pública. Un poco más adentro, en medio de la desolación y los terrenos aún anegados, se yergue el Hospital Shizugawa, una de las pocas estructuras que aún se tienen en pie.

El motivo de tanta destrucción no es otro que la situación de Minamisanriku, abierta al océano Pacífico, y a unos ochenta kilómetros al oeste del epicentro del terremoto que desencadenó las fuertes olas. Ninguna ciudad del mundo estaría preparada para algo así.
Antes y después del Hotel Kanyo en Minami Sanriku  
Los japoneses siempre han tenido en cuenta la naturaleza transitoria de la vida. Casas, templos y santuarios fueron construidos y reconstruidos después de terremotos, inundaciones e incendios.
Sus habitaciones marcan la belleza frágil y temporal de los cerezos en flor y la poesía japonesa a menudo se conmemora la inevitabilidad del envejecimiento y la muerte.
Las modernas construcciones japonesas son las más seguras del mundo para soportar terremotos, las tradicionales, generalmente de madera, utilizan materiales poco pesados con lo que en caso de desastre, se minimiza el riesgo para sus habitantes. Pero ante la invasión del mar solo la altura del edificio puede convertirse en un verdadero salvavidas. La ciudad tenía dos centros de evacuación, donde los residentes puedan ir en caso de un tsunami, uno en la punta sur con vistas a la ciudad, y otro en el centro de la misma. Sin embargo sus 20 metros de altura sobre el nivel del mar, no serian suficientes para ser arrasados por la gran ola.
Minamisanriku fue un pueblo dedicado exclusivamente a la pesca que suponía el ochenta por ciento de sus recursos; hace varias décadas, este lugar, al igual que otros similares en cualquier punto del planeta, contempló el turismo como un atractivo importante para mejorar su economía y se convirtió en uno de los enclaves referente del llamado “turismo de naturaleza”.
La ciudad se encuentra en la costa a unos 90 Km de Sendai, su bahía, rodeada de montañas, está salpicada de pequeñas islas, una de las cuales, Areshima, posee un santuario muy frecuentado por japoneses. En el parque de Kamiwarizaki, se ubica el camping más importante de la zona.
Zona de isletas antes y después del tsunami
El diseño y los valores culturales de la arquitectura tradicional japonesa han sido sin lugar a dudas un referente para el desarrollo de la arquitectura moderna en occidente, Gropius, Mies Van der Rohe, o Wright, se sintieron atraídos e influenciados por estas elegantes y permeables edificaciones, cuyos espacios se convierten en un autentico canto a la belleza.
La arquitectura tradicional de la vivienda en Japón, debe sin duda ser considerada como la respuesta al entorno natural. El Japón tradicional era ante todo una sociedad agrícola, centrada en las actividades relacionadas con el cultivo del arroz. Un sentido de cooperación, en vez de enfrentamiento, se desarrolló entre los japoneses y su entorno natural. En lugar de resistencia y defensa, el estado de ánimo fundamental es de acomodo y adaptación. Esta misma actitud hacia el entorno natural caracteriza a la arquitectura tradicional, que se adaptó a las condiciones climáticas y geográficas.
Ampliando el concepto, también es esta la actitud ante la vida de los japoneses, vemos imágenes de un pueblo ordenado, confiado, aceptando el infortunio con una serenidad asombrosa, organizándose en equipo y "ocupados" más que "preocupados" por lo sucedido. Realmente ejemplar.
Rastreo de MinamisanriKu
Con el término"minka" se suele denominar la casa tradicional japonesa antes de que el estilo occidental empezara a ser conocido a mediados del siglo XIX. La minka se distingue por la forma y el método de construcción, a caballo entre la casa de campo "noka", la casa de ciudad "machiya" y las casas de los pescadores "gyoka".
En sus orígenes y anteriormente al crecimiento que se produce con la llegada del turismo, en Minamisanriku, predominaban las "noka", casas de agricultores y las "gyoka", casas de pescadores; en la actualidad, estas edificaciones excepto raras excepciones (que seguían perteneciendo a las familias originales), se habían transformado en restaurantes o lugares de actividades turísticas al estilo de lo que en occidente conocemos como alojamientos rurales, muchos de ellos protegidos y preservados por los municipios locales o el gobierno nacional.
Casa de pescadores "gyoka"
 
Casa de agricultores"noka", convertida en restaurante a las afueras de Minamisanriku 
En cuanto a las machiya (casas de la ciudad), pocos ejemplos originales quedaban actualmente en Minamisanriku; desde hace unos años, es casi imposible en Japón construir machiyas con tipología y materiales tradicionales debido a las restricciones de los códigos de edificación gubernamentales y las leyes de protección contra incendios y seísmos. La altura máxima permitida para un edifico de madera es de dos pisos y aunque se permite el desván solo se puede utilizar como almacenamiento.

Calle de Minamisanriku
"Machiya" tiene dos significados, de acuerdo al carácter que se utilice: 町家 significa literalmente "casa en el pueblo", mientras que 町屋 significa "tienda en el pueblo", denotando en todo caso la convivencia de funciones comerciales con las de residencia
Para adaptarse a las necesidades del turismo occidental, estas edificaciones se han rehabilitado empleando materiales nuevos y aunque el nivel de protección de estas rehabilitaciones es estricto en las grandes ciudades, no ocurre igual en ciudades pequeñas como Minamisanriku.
Pero no es la tipología ni el diseño lo más importante de las casa japonesas; la casa japonesa de forma abstracta es un concepto, un ritual, una forma de vida, una verdadera ceremonia interna que se sigue conservando por encima de todo; por ejemplo, los genkan ó áreas de ingreso donde se dejan los zapatos antes de ingresar en la vivienda siguen existiendo desde los granes templos a los más pequeños apartamentos.
En la casa japonesa el espacio de estar puede cambiar de función rápidamente y convertirse en espacio de comer, de estudiar o hasta de dormir. El mobiliario no es fijo, lo que permite gran flexibilidad al ambiente. Esta esencia se sigue conservando incluso en las instalaciones turísticas.
Sirvan estas imágenes de las calles de la desaparecida Minamisanriku, para contemplar algunas de las machiyas que se conservaban en ella.








 No me puedo imaginar cómo debe ser encontrar el lugar en el que has crecido, destruido en cuestión de segundos. Japón reconstruirá sus minkas y sus ciudades, pero ningún ser humano será reemplazable. Sirva este artículo para recordar y homenajear a cada uno de ellos.
El Mar. Katsushika Hokusai. Pintor japonés.

 "Quien viene sólo sabe que viene.
Quien se va sólo conoce su final.
Para salvarse del abismo
¿Por qué sujetarse al precipicio?
Las nubes bajas
nunca saben adóne las llevará la brisa."

Sengai Gibon.




viernes, 17 de diciembre de 2010

"GRAFFITIS" EN EL PORTAL DE BELEN

¿Como llegarían María y José en Diciembre del 2010 a Belén?
¿Qué trámites y condiciones se les exigiría?
¿Cuánto tiempo esperarían en las largas colas que se originan en el ilegal y vergonzoso muro que rodea la ciudad?
La ciudad de Belén, se llena estos días de turistas con sus visados reglamentarios y completará este mes un año récord para el sector turístico con hoteles a plena capacidad; se preve una llegada de 90.000 visitantes para las fiestas navideñas; igualmente resultará sencillo para autoridades religiosas y políticas entrar y permanecer en la ciudad. Pero, para los habitantes de Israel y Palestina, ¿es igual de fácil moverse por sus territorios, pueblos y ciudades?
En el "Portal de Belén", existe una barricada de tres pisos de altura coronada por alambre de púas, sólo a unos pocos residentes de Belén se les permite salir, los soldados israelíes, armados con rifles de asalto examinan los documentos y registran los coches. El muro impide a la gente desplazarse, trabajar o hacer su vida libremente.
En las Puertas o “Portales” de Belén, trás el muro, existen tres campos de refugiados palestinos que conviven con bloques de apartamentos construidos caóticamente. Las colonias judías se alzan sobre los montes y las colinas provocando un paisaje plagado de grúas de construcción.



En el distrito de Belén, que incluye la ciudad y los poblados vecinos, hay cerca de 180 000 palestinos, de los cuales más o menos 25 000 son cristianos; prácticamente todos viven en la zona urbana de Belén y en dos poblados satélites, Beit Jala y Beit Sahur. La geografía de la región incluye 22 asentamientos judíos, con una población cercana a los 80 000, y al menos una docena más de campamentos conocidos como "puestos de avanzada" que a menudo solo son un círculo de casas móviles destartaladas.
Uno de los asentamientos judíos más grandes en el área de Belén es Har Homa., sus flamantes edificios de apartamentos se levantan cerca de Belén, justo al otro lado del muro,


Todos los días de la semana, cientos de personas han de cruzar el muro para salir de Belén y buscar empleo en el estado israelí. Permanecen de pie dentro de una gran jaula de metal donde esperan que se les registre y se les tomen sus huellas después de pasar por el detector de metales; el trámite suele durar más de dos horas. Se prioriza, para poder pasar por el puesto de control, el hecho de que estén casados y tengan hijos, situación que garantiza al ejército israelí el regreso de los trabajadores.
En el exterior del muro, uno tiene la sensación de estar en el interior de una presa. El ingreso en la ciudad resulta aparatoso, está prohibida la entrada, por orden militar a los civiles israelíes, y para el resto, el protocolo obliga a pasar de un coche israelí a otro palestino en un punto de vigilancia del ejército judío, donde una puerta de acero controla el acceso.
En 2004 el tribunal Internacional de Justicia de La Haya, declaró este muro (que rodea a Belén en tres direcciones) ilegal, ya que la barrera corta tierras palestinas y ha aislado a más de 450.000 personas.



Pero el muro de Belén, se ha convertido en “una serpiente de graffiti”, “Artistas sin Barreras”, una organización compuesta por palestinos e israelíes, protestan a través del arte y la no violencia contra la construcción del muro. No sólo exhiben sus pinturas, van más allá ofreciendo conciertos, proyectando películas, colgando fotografías o creando vídeos.
Estos graffitis son alegorías pacifistas llenas de ironía, como palomas con chalecos antibalas, piernas que atraviesan la barrera, o soldados intimidados por niños.



Precursor de estas actividades fue sin duda el artista inglés Blanksy, que en 2005, invitado por la organización, empezó realizando pinturas sobre el muro de Belén, no sin antes, preguntar en un acto, considerado de provocación por las autoridades, si era punible pintar sobre un muro declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia. Este artista nacido en Bristol, Gran Bretaña, alcanzó su fama de provocador al introducir cuadros de protesta contra la guerra en Irak en cuatro museos neoyorquinos; destacaba un escarabajo con misiles en las alas que permaneció colgado durante cuatro días en el Museo de Historia Natural de Nueva York hasta que fue detectado.
Un graffiti de dos sofás junto a una ventana desde la que se ve la montaña forma parte de la nueva imagen del muro de Belén en el lado palestino. En otro punto de la barrera de 680 kilómetros, se puede ver a dos niños con palas en medio de una paradisiaca playa tropical.




Por otro lado, destacan las fotografías de gran formato de rostros cómicos y sonrientes en blanco y negro de palestinos e israelíes realizadas por el fotógrafo JR en 2007, en una intervención que intenta humanizar lo inhumano.
El proyecto Face2Face, se encuadra en la estrategia activista que JR ha puesto en marcha en distintos lugares en conflicto del planeta; consiste en retratos intuitivos, a menudo en blanco y negro de palestinos e israelíes con la misma profesión, o que ejercen la misma función social (como profesores, religiosos etc.), imprimir estas imágenes en gran formato y encolarlos en espacios urbanos donde su significado sea potente, situándolos a los dos lados del muro



Los autores del proyecto creen que tanto palestinos como israelitas son casi hermanos, tienen las mismas caras, hacen los mismos trabajos, hablan casi la misma lengua y pretenden ponerlos cara a cara para que vean que el conflicto no tiene sentido y que en el fondo son iguales.
En cualquier caso, estas expresiones, otorgan al lugar una dignidad que le es negada a menudo, en medio de un gris paisaje de “deshumanización del otro”, ahora tan de moda en nuestra sociedad hipermercantilizada y profundamente desigual.




"Feliz navidad"


viernes, 19 de noviembre de 2010

SAHARA. EJEMPLO DE VIDA EN EL OASIS DE LA ESPERANZA


Aunque la población de la legítima República Árabe Saharaui Democrática, se vea obligada a vivir en campamentos lejos de sus propias ciudades actualmente ocupadas por la población invasora, y tras explosivo muro que fragmenta el territorio, los saharauis han convertido el desierto árido de su exilio en un entorno propicio, en una lucha diaria contra el paisaje sombrío, han conseguido hacer florecer sus campos de refugiados.
Este pueblo ha optado por utilizar la ayuda exterior para gestionar su autosuficiencia, haciendo hincapié en la participación popular y la formación; con la moral alta, la dirección orientada hacia el futuro, y la experiencia práctica, han superado las dificultades del exilio, demostrándonos día a día, que acampando "en la nada", se puede crear una verdadera urbe y un verdadero estado.
El campamento, ya sea de refugiados o desplazados, es siempre el resultado de la tensión, es una consecuencia política. Pero después del momento de emergencia, los campamentos de refugiados se convierten rápidamente en un espacio organizado y ordenado.
A consecuencia de la invasión de Marruecos y del abandono del antiguo colonizador, España en 1975, la población civil saharaui se estableció en las proximidades de Tindouf (Argelia), donde el gobierno argelino permitió el asentamiento de los campamentos de refugiados. Desde entonces los campamentos están administrados con total autonomía por las autoridades de R.A.S.D

En Tindouf, se encuentra el aeropuerto militar y es el punto de comunicación saharaui con el exterior, en Rabuni, se localiza el Estado Mayor, el Protocolo y el Hospital Central y a nivel inferior administrativamente éstan los campamentos que se estructuran en cuatro grandes núcleos poblacionales denominados “wilayas” con los nombres de Aaiún, Dajla, Auserd y Smara, todos situados cerca de la ciudad argelina de Tindouf y separados por distancias de entre 9 y 30 Km, excepto Dajla, que se localiza 200 Km más al sur. El campamento de Dajla se ubicó más distanciado de los demás por motivos estratégicos, con el fin de poder garantizar la supervivencia de la población en el supuesto de ataque de la aviación marroquí a los campamentos. Además de éstos cuatro, encontramos otro campamento nacido del centro de formación para mujeres "27 de Febrero" donde residen las alumnas con sus familias.
Cada wilaya está encabezada por un wali (Gobernador), que es quien dirige el Consejo Popular Provincial. Las Wilayas como demarcación territorial están divididas en seis o siete “dairas” (localidades), a cuyo frente se encuentra el Consejo Popular Local, compuesto por su Presidente (Alcalde), un Juez, un Adjunto y los responsables de los cinco Comités Populares (Salud, Puericultura, Justicia, Abastecimiento, Producción y Creatividad Artística).
La dirección de los campamentos queda en la mayoría de los casos en manos de las mujeres, ya que los Comités y Subcomités están dirigidos prácticamente por mujeres en todas las dairas. Este papel importante de la mujer, tiene sus raíces en la antigua distribución de actividades de la sociedad nómada tradicional, en la que el hombre se encargaba de la guerra y la mujer queda a cargo del "frig" o grupo de jaimas.
En las wilayas se organizan las dairas alrededor de las dependencias comunes: escuelas y centros culturales, centros de salud, almacenes de alimentos y depósitos de agua, centro administrativo y huertos.
Cada daira se divide a su vez, con una estructura cruciforme, en cuatro barrios denominados "heno"en el centro de los cuales se ubican el centro administrativo de la daira, el dispensario, la escuela de preescolar, almacenes y talleres; cada heno tiene una cisterna de agua. En una zona determinada de la daira, alejada de las jaimas, se ubican los corrales para los animales y los huertos.

La comunicación entre wilayas y dairas la constituyen pistas y caminos ya que solo existen dos carreteras, una entre Tindouf y el centro de recepción de Rabouni y otra entre éste y la wilaya de Smara.
El mercado o "marsa" se dispone generalmente en el centro de la wilaya, mientras que las tiendas de barrio cubren las necesidades en la lejanía de las dairas. Su estructura y diseño viene determinado por el tipo de producto, manufactura, y valor. Las tiendas de un mismo tipo suelen estar agrupadas y se buscan zonas de mayor tránsito.
La población vive en jaimas (tiendas de lona) que constituyen la vivienda familiar, alrededor de la jaima, se sitúan varias dependencias de adobe: la cocina, la letrina y, al menos, una habitación. Lógicamente, carecen de instalación eléctrica y de canalización de agua, a excepción de los pozos existentes.
Las zonas de explotación de los recursos hídricos subterráneos para abastecer a la población refugiada se sitúan en los alrededores de los campamentos de El Aaiún, Rabouni y Dajla. Dadas las condiciones climáticas extremas de la zona, la supervivencia de la población depende directamente del suministro de agua subterránea. Una de las actividades que más esfuerzo requiere por parte de las mujeres es la gestión del agua para uso doméstico, cuya tarea pasa por la recogida del agua de los depósitos de zinc y su organización en la jaima. La escasa cantidad de agua que disponen por persona, hace que las mujeres saharauis tengan que hacer verdaderas pericias para que el agua llegue para todo: el consumo diario, la limpieza del hogar, la preparación de los alimentos, la higiene personal de toda la familia etc..
 

La construcción de casas de adobe consiste en mezclar proporcionalmente el agua y la tierra para elaborar un ladrillo o bric consistente que proteja del calor. Dicha práctica se viene realizando desde 1985 y ha generado un sistema de oferta y demanda de profesionales (principalmente jóvenes) y materiales, en torno a la vivienda, que le convierte en uno de los primeros sectores de la economía de los campamentos; las mujeres excavan el suelo, abren trincheras, transportan el agua que ligará la tierra arcillosa y moldean los adobes en grandes prismas rectangulares que cocerán durante algún tiempo al sol. Como ejemplo de precios por unidad de material de construcción tenemos que las barras de hierro que soportan la jaima es de 14 euros, la tela de la jaima, 600 euros, un metro cuadrado de baldosas 14 euros, un saco de cemento 8 euros, 100 brics 10 euros, una cisterna de 1000 litros 60 euros y las planchas de zinc de entre 2 m y 5 m salen entre 15 y 45 euros.

 Los campamentos muestran toda una lección de aprovechamiento y reutilización de materiales. Los contenedores de la ayuda internacional se han convertido en edificios de almacén o vivienda. Con chapa de los vehículos bombardeados, alambre y cuerda puede hacerse un corral; los barriles metálicos se encuentran a cada paso, reconvertidos en depósitos. No hay nada que se desperdicie ni que se deje de reutilizar, en un lugar en que tan poco desecho hay de cualquier tipo.

En el campo de la sanidad, sus logros han sido altos; hoy día mientras que los refugiados y personas desplazadas de gran parte del Tercer Mundo, están sufriendo hambre y enfermedades la mayoría de exiliados saharauis son saludables. La atención médica tiene tres niveles de actuación: local (daira), provincial (wilaya) y la nacional. En cada daira hay un dispensario y una pequeña farmacia. Las wilayas poseen un hospital, con capacidad de entre 30 y 50 camas, en ellos además de las salas de hospitalización, existen consultas externas y están equipados para realizar operaciones sencillas. El último nivel lo constituye el Hospital Central, allí se atienden los casos de mayor gravedad, teniendo capacidad para unas 350 camas: en él existe el único laboratorio de los campamentos y su farmacia es la que centraliza y distribuye a los niveles inferiores los medicamentos que aportan la ayuda del exterior.

Actualmente sigue existiendo el nomadeo, cerca de los "uadis" (ríos temporales de alimentación pluvial). En estos parajes, nómadas y saharauis de los campamentos, reponen su salud al alimentarse de una fauna y vegetación escasa pero saludable, ya que los animales toman hierbas y agua de mejor calidad. El número de jaimas agrupadas en el bedia depende de la familia que allí se encuentre, a la que se añaden en ocasiones amigos y conocidos. Se diseminan por todo el desierto en época de lluvia, y en algunos lugares con pozos y vegetación casi anual se han originado asentamientos más o menos estables, con poca población, donde poder comerciar (Bir Tigisit, Bir Lehlu, "El Hoyito"), y que se utilizan principalmente como escala técnica desde Tindouf (300/400 km). En estos sitios se puede comprar comida y líquidos, manufacturas, combustibles, que provienen de los comerciantes que pasan hacia Mauritania, Argelia, Mali, Senegal, Marruecos. Son lugares donde el valor económico de las mercancías puede ser superior al de los campamentos cuando hay menor demanda, o inferior cuando hay que consumir la mercancía.
Quizás sea en el campo de la educación donde la R.A.S.D. ha conseguido uno de los éxitos más espectaculares, pasando de una tasa de analfabetismo de un 85% a la total escolarización de la población entre 3 y 16 años.
Los trabajos se organizan de forma comunitaria a modo de "campañas populares", como el cuidado de los rebaños, el trabajo de las huertas, el reparto de la comida o la construcción de ladrillos.
Las actividades artísticas y culturales forman parte de la vida de los campamentos hasta el punto de haber conseguido organizar el Festival Internacional de Cine del Sahara, resultando paradójico observar el recinto del festival (una amplia zona en el centro del campo con la gran pantalla al aire libre) junto a un camión cisterna abasteciendo de agua.
Mi conclusión es que lo conseguido en estos campamentos es todo un ejemplo, y el entusiasmo democrático que ésta floreciendo en todo el continente africano, tiene en estos campos todo un referente.

Fadel Jalifa. Pintor saharaui.
 Tierra de las colinas.
Dios dará lluvia
que riega tus jardines.
Oh tierra de la colinas.
Las partículas de tu encarnada arena
parecen oro.
Y estando en ti no hemos de preocuparnos
de pinzas para sacar espinas.

"Tierras de las Colinas".
Emhammed uld Tolba. Poeta saharaui.